Rejerarquicemos la educación terciaria

La realidad laboral actual y su tendencia nos lleva a un escenario cada vez más exigente y profesionalizado.

Esto implica que el mundo del trabajo requerirá de los ciudadanos cada vez mayores niveles de educación, como así también un período de actualización del conocimiento mucho más rápido.

La educación deberá ser sinónimo de empleabilidad. Esto implica reaprender y autoaprender durante toda la vida y cambiar de tarea tantas veces como sea necesario, de acuerdo con las distintas innovaciones tecnológicas. Debemos preparar a la gente para el mundo del trabajo y no para el puesto de trabajo. Es decir, ahora la preocupación para los empleados es conocer todo el proceso productivo y no ver las cosas de una manera parcializada.

las características distintivas del trabajo serán el desempeño alternativo en varias ocupaciones calificadas relacionadas entre sí y el cambio más frecuente de lugar de trabajo.

Esta tendencia no impactará únicamente al estudiante terciario a través de su aprendizaje vitalicio, sino también para los docentes que pertenecen al instituto, que deberán actualizar sus conocimientos con similar frecuencia que sus discípulos.

La realidad nos está diciendo que habrá un pasaje de “calificaciones” a “competencias”, es decir, ya no sólo basta el saber hacer el trabajo específico de la tarea, sino también el resolver los problemas que se presenten en el desarrollo de todo el proceso productivo sin consultar al superior, la habilidad para trabajar en equipo y el desarrollo del espíritu crítico.

El trabajo y la educación cada vez se acercan a un mismo punto, ya que hoy el capital humano es uno de los factores más estratégicos de la producción en la sociedad global del conocimiento.

Por ello, es básico que la elaboración de los planes de estudios se desarrollen de manera conjunta con la participación del Estado, empresas, sindicatos, directores de institutos, docentes, padres y alumnos.

La conjunción de conocimientos teóricos (el saber) y conocimientos prácticos (saber hacer), debería ser la combinación balanceada para el armado de un plan de estudios. Adicionalmente, la formación del alumno deberá ser flexible y modular, a los efectos de poder adaptarse a las constantes y profundas transformaciones del saber tecnológico.

La carrera terciaria debería cumplir con su doble objetivo, por un lado, la posibilidad de continuar con estudios superiores, y por el otro, una salida rápida al mundo del trabajo.

Con respecto a la oferta educativa terciaria, hoy por hoy cuesta encontrar estudios nacionales o regionales serios sobre cuáles son las necesidades académicas de una zona en particular de acuerdo a su realidad socioproductiva.

Teniendo en cuenta el escenario detallado precedentemente, nos encontramos desarrollando en la Fundación Grupo Sophia un trabajo de investigación que tiene como primer objetivo el análisis del marco regulatorio de la educación terciaria no docente en el área geográfica de la Capital Federal y de la provincia de Buenos Aires, a los efectos de identificar las inconsistencias o falencias que pudiera tener la legislación vigente.

Como resultado del análisis legislativo y el desarrollo de encuestas y entrevistas a empresas, directores de institutos, expertos en educación, docentes y alumnos, intentaremos plantear una parte importante de las soluciones a las siguientes cuestiones:

  • ¿Qué dirección u organismo debería regular la gestión de la educación terciaria?
  • ¿La falta de qué alicientes impide la apertura de nuevos institutos, tanto públicos como privados?
  • ¿Qué condiciones obstaculizan el eficiente y eficaz desenvolvimiento del personal docente y no docente?
  • ¿Cómo adecuar la capacitación del docente a las nuevas demandas tecnológicas?
  • ¿Qué estructura debería tener un plan de estudios para que se adapte a la velocidad que posee hoy la actualización del conocimiento?
  • ¿Por qué se dificulta una articulación aceitada de los institutos terciarios y el mundo laboral?

La oferta terciaria actual responde a las necesidades del mundo del trabajo, contemplando el tipo de especialización técnica y la zona geográfica socioproductiva.

Las propuestas de mejora que la Fundación Grupo Sophia se encarga de difundir en este trabajo estarán referidas en los campos de acción: mejoramiento de la administración e infraestructura de los institutos educativos, adecuación de la capacitación docente a las necesidades académicas actuales, orientación vocacional a los estudiantes y la integración entre la educación terciaria y el mundo empresario.

Consideramos que el trabajo servirá de base para crear la conciencia de rejerarquizar la escuela terciaria, ya que es mucho mayor el número de estudiantes que se verán afectados para lograr una mayor empleabilidad, a diferencia de la cantidad de población que hoy tiene acceso a la universidad.

Este esfuerzo de prestigiar la educación terciaria dependerá de la participación de todos los actores que deben estar involucrados en este cambio -Estado, empresas, sindicatos, directores de institutos, docentes, padres y alumnos- y no sólo la actuación de unos pocos.

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