Tecnología de la educación: ¿fin o medio?

Ante el gran reto de buscar soluciones y elaborar propuestas, enriquecer el debate y contribuir al análisis de uno de los ejes centrales de todo proyecto educativo, el siguiente artículo – primero de cinco partes – modestamente busca encontrar relaciones implícitas, y otras no tan evidentes, entre la función de la comunicación y el papel de la educación, sobre todo en relación con la adecuada aplicación de nuevas tecnologías.

Al hablar de los ejes centrales de todo proyecto educativo, en cualquier país que como el nuestro busca afanosamente encontrar coincidencias y consensos que trasciendan la temporalidad sexenal, me refiero a la tarea de definir -finalmente- una política educativa de Estado.

Aunque no acabadas aún, sí parecen haberse definido algunas líneas estratégicas tales como la equidad, la calidad y la pertinencia, las cuales no sólo expresan una demanda social por cumplir, sino que al mismo tiempo se convierten en tres ejes que inevitablemente se someten a discusión en toda agenda educativa.

En estados como el nuestro todo parece indicar que la equidad, sobre todo en el caso de la educación básica y salvo en excepciones muy circunstanciales, será un elemento satisfecho en el corto plazo; y la discusión entonces, deberá centrarse en los otros dos elementos: la calidad y la pertinencia.

Esfuerzos, planes, programas, voluntades políticas y sobre todo discursos innumerables se han ocupado de la relevancia de la calidad y la pertinencia en el proceso educativo. Su formulación obedece sin duda a reclamos justos de una sociedad cada día más participativa y, sobre todo, demandante de una administración pública eficaz.

En lo particular, considero, así como algunos de mis colegas inmersos en asuntos de educación, que la calidad responde más a condiciones de actitud que a modificaciones orgánicas y estructurales de los sistemas que operan en la educación, sobre todo en la pública, ya que la educación privada obedece más a la dirección de competencia y no a la de supervivencia, como normalmente sucede en los órganos administrativos y centros educativos de los servicios que presta la educación pública.

Por tal razón, y sin minimizar la importancia que tienen los elementos equidad y calidad, las siguientes reflexiones que expongo aquí, se dan en torno a la pertinencia educativa, y en particular al papel de los medios tecnológicos que interactúan en el cambio y desarrollo de la sociedad, y en consecuencia en los servicios educativos que inciden en la sociedad.

Particularmente en la concepción teórica del modelo educativo actual, la conceptualización científico-tecnológica se expresa como un elemento determinante y componente fundamental para que en la medida de su conocimiento, dominio y aplicación se convierta en principio generador de independencia y soberanía. Paradójicamente, en la práctica y operatividad del modelo educativo, este elemento sólo se limita a ser uno más de sus componentes estructurales, y en algunas ocasiones ni siquiera es digno de consideración en el diseño presupuestal de operación, sobre todo en la educación pública básica.

El desarrollo e incidencia de las nuevas tecnologías en el mundo cultural actual, especialmente de aquéllas que se vinculan a la Información y comunicación, provoca y a la vez hace necesaria una reacción que desde el campo de la educación provoque un reajuste en las funciones que tanto los medios, como la educación tengan que cumplir en la sociedad.

En gran parte esta reacción se ve reflejada en el proceso de reforma que está experimentando el sistema educativo, y en gran medida, en lo referente a la aplicación de instrumentos que faciliten el aprendizaje. Para propiciar un clima de racionalidad necesario y definir la coexistencia e interrelación de estos poderosos -por su propia naturaleza- instrumentos de comunicación con los procesos de aprendizaje-enseñanza-aprendizaje, se hace necesario exponer claramente que los docentes constituyen el factor principal de cualquier innovación en la educación, y por ello, la sensibilización hacia la importancia de definir claramente el carácter que las nuevas tecnologías tienen como medio y no como fin absoluto en el proceso educativo. Asimismo, el provocar un cambio de actitud al respecto se convierte en punto clave para la integración de los medios de comunicación en el sistema educativo.

La incorporación de estos nuevos instrumentos contribuye necesariamente a cambios estructurales de la propia institución escolar, los que generalmente son antecedentes inmediatos y condición sine qua non para que la escuela pueda continuar cumpliendo su función y compromiso fundamental en la sociedad del mañana.

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